Comic Con 2017 O El Día Que Casi Me Infarto

Vamos a abrir este post de una manera absolutamente feroz: cómo te parás ante alguien con el cual tuviste tanto sexo mental? Sigan leyendo y lo sabrán.

El 30 de mayo pasado tuvo lugar una nueva edición de la Comic Con Argentina, una feria pletórica de nerdos hermosos a la cual nunca había ido…y a la que seguramente volveré muchas veces. Yo particularmente fui para meetear y greetear al bombón más bombón de los países altos y bajos, el danés Nikolas Coster-Waldau. Más conocido por su papel de kingslayercito (<3) en la mejor serie del momento…momento! Acabo de darme cuenta de algo super revelador: las dos mejores series del momento, Game Of Thrones y House Of Cards, tienen prácticamente el mismo nombre. O la misma temática, salvando las distancias. Quizás precisamente por eso son las dos mejores.

Retomando. Algunos son de Racing desde la cuna, yo soy Lannister desde los 32 (edad a la que empecé a ver la serie). En el podio de las tres mejores parejas, u OTP para los nerdos, para mí la de Cersei y Jaime Lannister se lleva el segundo lugar del podio. Y bueno, esta vez lo pude conocer a Jaime. La verdad que me porté bastante bien, yo pensé que iba a pasar el domingo demorada en la Comisaría 23 cita en Santa Fe y Gurruchaga. No hubo intento de ataque sexual, pero si llega a venir Lena Hedey (aka Cersei)…vayan preparando la plata para la fianza.

En otro momento diré más sobre el evento en sí, pero hoy quiero hablar de una de las experiencias más intensas por las que he pasado jamás. Hacer la fila para sacarme una foto con Niko fue absolutamente tragicómico: risas histéricas, estrujamiento de vísceras, náuseas, más risas, tratar de arreglarse un poco el pelo a último momento para no espantar al buen hombre. Entró al espacio donde se sacaban las fotos vestido de storm trooper, supongo que para que nadie se le tirara encima. Igual todas las personas más inteligentes que yo se dieron cuenta.

Había como una cortina y la gente iba pasando adentro de a dos o tres personas, y yo me sentía como los soldados norteamericanos que estaban por desembarcar en Normandía el Día D. Cuando me tocó entrar y lo vi la cosa se puso surrealista. Al pibe con el que se estaba por sacar la foto le preguntó el nombre (!!) y a una chica adelante mío la saludó con un beso (!!!), y cuando sos la próxima hay un flaco que te dice “no besos, no tirársele encima, no apretarlo” y yo SI SEÑOR SI SEÑOR. Los nervios.

Siempre que estoy por hacer algo muy importante, uso el recurso del humor para acallar los nervios. Entonces cuando me tocó a mí le dije, antes de que me preguntara el nombre: ‘Hi, my name is Cersei.’ Y SE RIÓ. LO HICE REIR. O SEA. Bueno, basta de caps lock.

Toda esta cuestión de posar para una foto una y otra vez, con gente que paga para acceder a esta oportunidad, por momentos me conduce a pensar que tratamos a una persona como un objeto. A ver, el tipo es un dios, pero eso de “no tocar, no apretar” es bastante cosificante. Sin embargo, el señor parecía estar pasándola bien. Me saludó con beso y abrazo (oh, sweet sweet death), y lo que me terminó de asesinar fue que cuando el fotógrafo disparó él dijo ‘another one, I had my eyes closed’. PLOP. O sea, podría haberse ahorrado la molestia y seguir rápido con todos los densos que faltaban. Sin embargo, gracias a ese gesto yo tengo la foto hermosa que tengo.

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Daddy, where’s ur other hand?

Si tuviera la certeza de que salió con los ojos cerrados porque se estaba riendo de la zarpadez que le dije…ya me puedo morir tranquila.

Lo cierto es que todo el proceso dura un minuto, el empleado castrador te corre y hay que hacerle caso. Lo único que sé es que me despedí con beso, abrazo y (creo) I LOVE YOU THANK YOU FOR BEING HERE TODAY THANK YOU THANK YOU y salí a los saltos del recinto y abracé a una zanahoria gigante que iba caminando por ahí. Horas después averigüé que era el cosplay del video de Miku Hatsune ‘Popipo‘.

Para terminar una jornada absolutamente irreal, conseguí mandarme al frente de todo en el panel y HACERLE UNA PREGUNTA. No importa qué miércoles le pregunté, sino que mientras le hablaba el tipo te miraba a los ojos todo el tiempo y a mí se me aflojaban los tobillos. El inoperante del ‘traductor’ le transmitió cualquier cosa, básicamente masacró mi pregunta, y me hubiera encantado que nos dejaran preguntarle en inglés (pero hay todo un auditorio al que respetar). Pero no importa nada, porque cuando me respondió me miraba todo el tiempo y la verdad que si hubo un terremoto o se metió una manada de elefantes en el salón…jamás me habría dado cuenta. Para rematarla, cuando el muñeco ese hacía la traducción, me guiñó el ojo y dijo ‘thank you’ sin el micrófono. Acto seguido, tuvieron que retirar mi cadáver del Centro Costa Salguero.

El peripatético momento quedó registrado en el minuto 20 de este video. Se puede apreciar cómo me tiembla la voz al estilo Homero en aaaaaleluuuuyahhh cristo naciooououou, pero me chupa tres porque lo hice reir otra vez.

Demás está decir que la manija me dura hasta el día de la fecha. Me rompo la cabeza tratando de dilucidar por qué este momento fue tan intenso, cuál es el y los mecanismos psíquicos intervinientes, y la verdad que esto va más allá del ‘estás re fuerte, te agarro y te mato’…con todo lo insensible que puedan parecer estas palabras en un contexto como el que estamos transitando, de violencia de género endémica. Pero es que se me salen los bajos instintos con este hombre. Vayan las disculpas del caso.

Como decía, la experiencia es indescriptible. No me considero una persona cholula, porque no me ando sacando fotos con cualquier famosillo, pero tengo unos cuantos que merecen mi más profunda admiración (cof cof) y que si los llego a tener cerca me caigo para atrás como el querido Condorito. De cualquier manera, es muy particular lo que pasa con la percepción. Cuando estábamos en la fila para retirar la foto, una chica dijo ‘yo ni sé dónde estaba el fotógrafo’. Y ahí caí que tenía razón, que yo miré hacia la cámara pero nunca vi la cámara. Peor todavía, no recuerdo haber visto nada. Ni una pared. Ceguera temporal. Todos los sentidos estaban puestos en el mismo lugar, a la vez que la atención concentrada pero la percepción…anulada.

Mi mamá se precia de “no tener ídolos”, y que está mal idealizar a la gente y qué sé yo. Y claro, obvio que son personas y que son afectados por la ley de gravedad como el resto de nosotros. Pero también nos motivan, nos enseñan, nos iluminan, nos hacen soñar (y babear), nos elevan por un ratito de nuestras miserias cotidianas o nos ayudan a evadirnos de la realidad cuando la realidad nos evade a nosotros. Yo no me imagino siendo de otra manera, por más que tenga 35 años y el rótulo de fan girl ya me quede un poco chico. Creo que aceptar todo esto como propio te libera, y te permite experimentar cosas tan intensas que te dejan estúpida para siempre. Y en el buen sentido.

Lo bueno de todo esto es que no estoy sola. Hay otros muchos como yo, que entienden de lo que hablo y se enorgullecen de su capacidad de soñar. De dejarse conmover. De poner el corazón y entregarse de cuerpo entero a las cosas que les apasionan…por más freaks, geeks o nerdas que puedan parecer. Y cuando las experiencias intensas se comparten, se forman vínculos que no se pueden explicar . Barby, te quiero mil aunque seas Hufflepuff. Por muchas más como ésta.

Por último, creer en algo o en alguien no te hace menos inteligente. La superioridad moral del escepticismo puede conducir a una soledad que no se compensa ni con ganar veintemil discusiones. Siempre voy a preferir entregarme, confiar y dejar que el otro me llene. Y seguro van a defraudar mis expectativas mil veces.

Pero qué bien se siente cuando las cumplen.

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4 thoughts on “Comic Con 2017 O El Día Que Casi Me Infarto

  1. Como fan de la saga Final Fantasy, me emocioné como una criatura cuando Nobuo Uematsu (compositor de las bandas sonoras) vino a la Argentina, y fue precisamente para no portarme como un nene que no pagué el “meet & greet”. Linda la historia! Felicitaciones por el buen rato.

  2. Amé cada párrafo de esta entrada y me siento muy contenta por vos. Coincido en que ser fan de algo o alguien nada tiene que ver con la falta de inteligencia, todo lo contrario, es una experiencia que te lleva a vivir emociones tan hermosas y muchas veces te ayuda a superar momentos tristes. Qué lindo verte sonreir! Saludos (:

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