El Hijo Bobo de House Of Cards se llama Designated Survivor

La premisa es posta: cada año, cuando el presidente de Estados Unidos da el discurso del estado de la Unión (que es como la apertura de sesiones ordinarias en nuestro país), se toma una medida de seguridad muy particular. Como prácticamente la totalidad el Gobierno de los Estados Unidos se encuentra reunida en el Capitolio, de haber un atentado o un accidente el país se podría quedar absolutamente acéfalo. Entonces se selecciona a un miembro del gabinete, el designated survivor, que sería el presidente en caso de que suceda lo peor. Decime si no es un excelente punto de partida.
A esto le podemos sumar que el protagonista es Kiefer Sutherland, y que producción es de Netflix. Decime si la manija no es ya absoluta.

Peeeeeero. Primer capítulo, ok. Segundo, mmmm, esto está yendo por mal camino. Tercero, ah, ya sé qué tipo de serie es esta: la versión simplificada, pavota y näive de lo que verdaderamente es la política. Cuarto episodio, estaba equivocada: esta serie no es sobre política.

Quizás estoy siendo un poco injusta, poniendo la vara muy alta. Y aún así, es muy difícil no hacer la comparación.

No tengo espacio ni cabeza para hacer un análisis sesudo de la maravilla que es HOC, por lo menos no hoy ni ahora. Pero la voy a usar de soporte como para sentar algunas razones del desastre que es Designated Survivor.

Dije que no estamos ante una serie sobre política. No te adelanto nada si te digo que el Capitolio estalla por los aires, porque esto sucede al minuto 2 del piloto, y obvio que Kiefer es el nuevo presidente. De movida este funcionario se desmarca del lugar de jugador de Washington, afirmando que ‘no le gusta la política’ (?!!!) y que él siempre quiere lo mejor para el pueblo norteamericano. Lo segundo está muy bien, lo primero es una burrada. O sea, sos el presidente del mundo.

A medida que escribo esto me doy cuenta de que el problema no es tanto con el ritmo de la serie como con la forma en que están delineados los personajes. Pasa realmente de todo, hay mucha acción y algo de intriga. Pero los personajes son tremendos, no hay ni uno solo que zafe. El presidente Tom Kirkman es un bonachón estilo Santa Claus, absolutamente devoto de su familia y sin ningún tipo de agenda propia. Sus asesores lo miran con afecto cuasi filial, que él mismo alimenta de muchas maneras. La escena donde se le queda dormido el secretario de prensa y él lo tapa con una mantita…no te voy a mentir, fue realmente muy difícil de ver.

Quizás no te interese el hiperrealismo y quieras pasar un rato descansando la mente, viendo algo sencillo y emocionante. Ahora, si venís de devorar la temporada 6 de HOC, manija con el “meet your new dady” (guiño guiño), de acá vas a querer salir corriendo. Es cierto, HOC subestima bastante al votante. Pero Designated Survivor directamente subestima al televidente.

Yo elegí dos series que son los dos extremos de un espectro, el de inocencia-cinismo. No me gusta hablar de realidad (realidad y realismo no son la misma cosa, eh), porque que muchos dirigentes utilicen la construcción de una pareja perfecta para ganar votos no implica que no haya matrimonios exitosos en la política. El problema con el show de Kiefer es que todo el tiempo muestra escenas cuasi hogareñas, sosas y caricaturizadas del sueño americano. Cada vez que aparece Penny, la hijita rubiecita del bonachón presidente Kirkman, ya sabés que va a salir corriendo a abrazar a su padre al grito de DADDY!!!

No te voy a mentir, vi la temporada completa. Hay una sola disponible, y sigue el año que viene. A lo largo de los 21 episodios, vas pasando por este recorrido: grandes expectativas, manija, sorpresa, decepción, enojo, fastidio…y vergüenza. La desafortunada colocación de esta PNT en el medio de un episodio le debe haber hecho doler la cara a más de uno.

Una verdadera torpeza.

Si HOC le gana en todos los territorios, en el de la composición de los personajes le gana directamente por afano. No sólo que los actores son mejores, sino que tienen que interpretar personajes infinitamente más complejos. HOC es el paradigma de la frase más trillada del teatro, no hay papeles pequeños sino pequeños actores.

Qué función cumple Designated Survivor, entonces? Quizás, hacer amena la espera. En estos tiempos de series superproducidas, de temporadas de 12 episodios por las cuales hay que esperar un año y medio, hay que ver con qué alimentamos el monstruo mientras tanto. Como dijo la querida Andrea, ‘qué largo se hace!’.  GOT vuelve el domingo que viene, y para aguantar yo tuve que recurrir a Vikings. Claro que Vikings está bastante mejor que la bobada que aquí hemos reseñado. Y nótese que no usé negritas en todo el artículo.

Y sí, Designated Survivor es un pelotazo. Pero es un pelotazo adictivo, que va a enganchar a 8 de cada 10. Yo no voy a ver la segunda temporada, aunque cada uno tiene que hacer su propia experiencia. Cansada del ‘tenés que ver’ tal cosa, no voy a entrar en la operación inversa: ‘no veas, no veas, no veas’. Si la vieron y la odiaron, acá abajo tienen un espacio para maldecir. Si la vieron y la amaron, acá abajo tienen un espacio para disentir.

Hasta el próximo fiasco, amigos.

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One thought on “El Hijo Bobo de House Of Cards se llama Designated Survivor

  1. No me gustó nada Designated Survivor. Ví tres epis y abandoné. Es como comparar 24 y Homeland… 😉
    Pd: Quiero la nueva temporada de HOC ya!

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